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jueves, 11 de febrero de 2010

No quedaban libros y nadie se ofreció para reponerlos, de modo que los dos hermanos abandonaron el pueblo para siempre. Nunca nadie preguntó por ellos..

sábado, 11 de octubre de 2008

Lecciones para la vida

Mamá trabajaba esa tarde, y Papá había tenido que ir al colegio a recoger a Pablo.
Cuando el niño salió por la puerta, lo saludó con un beso y le dio su merienda. Empezaron la marcha en silencio, y al cabo de un poco de caminar, una vez acabado su batido de chocolate, Pablo habló:
- Papá, hoy Juan ha venido y me ha pegado porque no le daba mi bocadillo.
- ¡Será posible! ¿Y tú que has hecho? - preguntó Papá, mitad sorprendido mitad preocupado.
El niño respondió, mientras comía sus galletas:
- Le he preguntado que por qué me había pegado, y me ha dicho que porque soy tonto. Entontes he ido yo y le he pegado más fuerte, y se ha marchado.
Papá abrió mucho los ojos:
- ¡Oh! ¿Y se puede saber dónde has aprendido eso?
- En las pelis. - contestó Pablo despreocupadamente.
- ¿Y a tí te parece bien actuar así?
- Sí, porque es la única manera de hacerme respetar.
Después de unas décimas de segundo, papá reaccionó. Sus facciones se relajaron, y una expresión de satisfacción invadió su cara, mientras empezaba a hablar con emoción:
- ¡Muy bien, hijo! ¡Así me gusta, que si haces una cosa, la hagas convencido! Estoy orgulloso de tí. ¡La próxima vez, ni siquiera preguntes, zúrrale más fuerte, que aprenda!
Padre e hijo sonrieron satisfechos y siguieron su camino a casa.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Make a mime artist happy

I used to work as a mime artist when I was young. I had recently come from Australia and I was not able to communicate properly yet, so that option seemed quite appropriate for me, taking into account that I had studied for that. Well, in fact I only went to theatre classes for a couple of years, while failing in my secondary studies. But as a way of introducing me in the atmosphere of my new country, it felt good.

It is not always easy to be a mime artist. It is quite a hard and an exhausting job, and you do not make a great profit from it. Most people do not even look at you, or they ignore what you are doing. Even if you are capable of gathering a little group of people, they will not stare at you for a long time when they see you are definitely not going to say anything in a couple of minutes. Other times, some people will pay attention to you, but only to laugh not with, but at you. And the worst part is that you cannot say anything to that people, because you are supposed to be a mime artist!

So I was doing my job on one particularly cold October morning. It basically consisted of waiting until the traffic lights went red, and then passing through the cars making some funny expressions, trying to draw out a smile on some of those bored, tired and indifferent going-to-work faces, waving to people who were waiting or walking by, and getting some scarce benefits from their kindness.

But that day was passing by with little satisfactions. Nobody seemed to be prepared for a happy encounter with a semaphore mime artist, and even less to pay money for that. People in their vehicles would not move a muscle on their faces, and those ones on the sidewalks would not look at anything but the change of light they were waiting for to get away from me.

Then, while I was finishing one of my turns, saying ‘hello’ to all the people who crossed the street with no results and finally making a not fake but real sad face, a shiny beautiful-looking girl driving an old purple bike, came up with a fantastic open smile on her face. I also smiled at her and we greeted with the hands. Then she disappeared round the next corner.

That lovely girl made me feel better that day, and encouraged me to continue my work during for some weeks. I finally got a better paid job and changed my way of life a bit, but I still like doing mime and, from time to time, I go to that street dressed up like in those days to see if she is waiting with her bike for a green light.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Separación artificial

Nacieron el mismo día, a la misma hora. Como era de esperar, ese hecho las convirtió en inseparables. Pasaron toda su infancia desapercibidas, pero siempre una al lado de la otra. En la pubertad, empezaron a crecer sin grandes aspavientos. Metidas de lleno en su juventud, las dos se habían quedado más pequeñas que muchas de sus compañeras y empezaron a coger complejos, pero determinaron que mientras permanecieran juntas, todo iría bien. Aún así, veían cómo los chicos se fijaban más en sus otras amigas y, aunque alguna que otra vez las habían tocado unas manos masculinas, eso no dejaba de preocuparlas.
Entonces, un buen día al despertar, se vieron separadas. Estaban hinchadas misteriosamente, como si hubieran recibido múltiples picaduras durante la noche. Pasaron los días y su tamaño no volvía a la normalidad. Al principio se encontraban inquietas porque no estaban acostumbradas a ir cada una por su lado y experimentaban una sensación extraña. Pero pronto se dieron cuenta de que llamaban mucho más la atención, y en poco tiempo manos nuevas acudieron a visitarlas. Poco a poco fueron acostumbrándose a esta nueva situación, e incluso olvidaron la pequeña cicatriz que les había quedado después de aquella extraña noche. Desde entonces son felices, aunque hace mucho que no se relacionan.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Currículum disfuncional

Entró en la discoteca con ganas de comerse el mundo. Tenía posibilidades: no era muy guapo pero tampoco feo, sabía ser amable y simpático y, sobretodo, destacaba por su ocurrencia.
Así pues, fue desplegando este currículum ante todas las chicas que le parecieron más o menos interesantes. No quería desaprovechar ninguna oportunidad. Tuvo alguna que otra entrevista con buenas vibraciones e incluso se sometió a un par de tests psicotécnicos por parte de 'amigas de'.
Pero al terminar la noche todas le habían dicho que, sintiéndolo mucho, seguían adelante con otros candidatos. Y él se quedo pensativo, preguntándose qué había hecho mal para no superar ningún proceso de selección.

domingo, 31 de agosto de 2008

Felicidad hormonal

Él era más o menos (tal vez menos que más) feliz. Se reía a gusto.
Él era más o menos (tal vez más que menos) feliz. Tenía sexo cuando lo necesitaba.
Diferentes formas de segregar endorfinas.
Ella era el doble de feliz. Reía con uno y hacía el amor con el otro. Y, de vez en cuando, jugaba al golf; era de buena familia.

viernes, 29 de agosto de 2008

The card game

A whole lunar cycle in Arkan-9. Who would want to return to that despicable planet? Only dust, wind and heat. Nothing remarkable to do, apart from touring every tavern in there. Always looking for more liquid to content your thirsty throat. I don't know how I remained there for so much time.
In this saloon I feel quite safe. Nobody remembers this place, and it seems like time has stopped inside these old walls. Tonight we're only four people playing poker. The winner will get a remarkable prize: the company of the last wonderful girl left here. There she is, seated in a dark corner, looking into the infinite with indifference.
The game's not being very exciting. Round after round we're quite balanced. Now two pairs, now nothing, now a flush…
Don't worry, I'm going to be quite honorable with her. I'm offering her a future. Yes, tonight I'm escaping with the girl to begin a new life. She needs it, I can see by the look in her eyes, and I need it too. It 'll be just perfect.
Well, it seems that my luck is improving. Full house! With this, I'll whip some money from their pockets. Yes, I told you!
In Arkan-9, they prosecute you for hardly anything. What do you think, that lonely and apparently angelical girl I saw a week ago? She seemed so out of the place, like a cast away. I go there and tell her 'Look, I'm going to change your luck if you come with me'. And guess what, she didn't even say 'Ok, I'll think about it', no.
This lady here, I met her a couple of years ago. She's just gorgeous. I hope she'll remember me. Big brown eyes, curled, long dark hair, little nose and ears, lovely mouth and heavenly silhouette. It's perfect, I can't think about going out from here without her.
Hey! What are you doing! I shouldn't have been so self-confident. I thought he had nothing at all and look! Ok, I've got some margin.
I brought the rude girl with me, but she made the whole thing much too complicated. So I had to get rid of her, you know. And only for that, they began seeking me out. Now, I constantly feel like I have them on my back. So here I am, in Arkan-3. If you think about it, another despicable planet. In fact, this whole system is just the same rubbish. But now, I'm lucky. This girl here is different. We shall move to another system, a more climate-friendly one, I guess. She'll be happy to have found someone like me. I just can't wait to tell her.
Ok, here we go, the last round. The night is over with this one. All or nothing. Everyone's looking at each other with anxiety. Let's see what do we have here… Oh, oh, oh, look at this. A royal flush.
No one can beat this.
I love playing card games.

domingo, 24 de agosto de 2008

Devoralibros

Mis colegas siempre me dicen que soy un caso. Cuando veo un libro, nunca sé si empezar por el principio o por el final. Puede parecer excéntrico, pero yo considero las dos opciones igual de interesantes, lo digo por experiencia. En lo que no dudo es en el material: prefiero sin duda las ediciones de bolsillo; por alguna razón, las de tapas duras me parecen más difíciles de atacar. De las revistas paso, el papel satinado siempre me ha tirado para atrás. Eso sí, lo que más rabia me da es cuando, una vez me he decidido, me encuentro con una hoja agujereada. No soporto que alguien le hinque el diente antes que yo. Siempre me ponen la misma excusa, “si hubieras comenzado en vez de pasarte media hora moviendo las antenas…” Entonces pienso que he escogido mal a mis compañeros de estantería.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Masacre hippie en San Francisco

Era una soleada tarde de primavera, y una inmensidad de hippies se concentraba en los parques de la ciudad de San Francisco. Todo parecía tranquilo en aquellos círculos de hermanos. Pero entonces ocurrió, aunque nadie recuerda con exactitud cómo empezó todo.
Muchos dicen que fue Jim, que le pidió a Martha un porrete para fumar. Martha, que pasaba olímpicamente de él, le dijo que no. Jim sabía que Martha le mentía, y se sintió indignado ante su falta de amabilidad, teniendo en cuenta que le había dejado toda su colección de reggae, de la cual muchos discos no habían vuelto. Así que como tenía algo de mala leche, a Jim no se le ocurrió otra cosa que pegarle una torta a Martha. Ésta no se lo tomó muy bien, y se la devolvió.
A los pocos instantes, Martha tuvo que esquivar la mano de vuelta de su compañero, que fue a aterrizar sobre Anthony. Anthony se giró, y cuando vio a Jim, que una vez se había acabado su reservorio de setas alucinógenas en dos días aprovechando su inconsciencia, encontró la excusa perfecta para devolvérsela, en forma de somanta de palos. Así pues, los tres se enzarzaron en una violenta pelea. En unos segundos, acabaron echados encima de un pequeño grupo de seis personas. Eran Rachel y sus amigos. Se volvieron todos con los ojos encendidos, pues ya estaban hartos de que siempre intentaran pillarles por sorpresa para darles por culo, y empezaban a cansarse de eso del amor libre. Así que no duraron en liarse a ostias. La bola se hizo más grande irremediablemente.
Cada minuto se unían más personas a la contienda. Unos porque les apagaban petas en la carrocería de la furgoneta, otros porque ya no podían más con su alergia a las flores, aquellos porque les habían "hermanado" sus gafas a lo Janis Joplin, los de más allá porque se sentían desplazados al no tocar la guitarra, o no habían sido invitados a la excursión a Woodstock... Todos tenían alguna razón de más o menos peso, que en aquel momento les hizo liberar su rabia en una reyerta que acabó ensangrentada, y que fue llamada "La Masacre de San Francisco".
El episodio fue recordado durante un tiempo, e incluso en una famosa canción se hizo referencia a este incidente, adviertiendo de que si ibas a San Francisco no olvidaras llevar flores en la cabeza, si es que querías que colocaran algo para marcar tu tumba. Pero para mitades de los ochenta, los hippies dominaban el mundo y "La Masacre de San Francisco" había quedado completamente olvidada, relegada a simple leyenda urbana. Aunque eso fue antes del "Holocausto de las Flores", por supuesto.

Dedicado a los bloggers que hacen la guerra, amenizando violentamente los comentarios. Paz y amor, hermanos.

martes, 12 de agosto de 2008

Vacaciones en el mar

Acababa de salir de una relación sentimental tormentosa que le había roto el corazón, y se recuperaba de ella en el jacuzzi de un crucero de media clase.
Llevaba un rato entre burbujas, y empezaba a adormilarse cuando pasó ante él una hermosa joven morena en bikini, acabada de salir de la bañera de enfrente, con el pelo ondulado y las suaves formas remarcadas por la insinuante humedad del cuerpo. Después de dirigirle una mirada, la joven se recostó en una tumbona de cubierta para tomar el sol. Atónito ante la imagen, le empezó a latir deprisa el corazón. Esos ojos juguetones le habían insinuado algo, no podía ignorarlo, y la chica era tan bonita, que se ablandó como mantequilla y sintió que se había enamorado a primera vista.
Estuvo atento a ella durante un buen rato, y cuando se levantó para ir a cambiarse, él la imito con rapidez, esperando a la salida del vestuario. Cuando salió, se dispuso a seguirla. Al cabo de un poco, ella miró hacia atrás, para continuar caminando con tranquilidad. Él comenzó a emocionarse sobremanera, ¡lo había invitado a acompañarla! Aceleró algo el paso sin apenas darse cuenta, hasta que se percató de ello y frenó algo la marcha para no parecer descortés. Se acercaban a la sala de descanso. Ahora ella se sentaría en uno de los sofás, y con una mirada expectante lo invitaría a acomodarse a su lado, ¡sin duda! Pero algo se interpuso en la escena. Justo antes de sentarse, otro joven apareció como de la nada y abrazó a la chica con decisión, mientras se daban un beso apasionado. Era una escena casi irreal.
En aquel momento, el corazón se le hizo añicos. Se sintió desolado ante los momentos futuros que acababa de perder y creyó que no se recuperaría nunca. Se fue a su camarote y se quedó allí dentro, sin salir siquiera para la cena. Avanzada ya la noche, decidió ir al bar para ahogar sus penas en alcohol. La estancia rebosaba actividad, pero él se dirigió taciturno hasta la barra y pidió un gintonic. Entonces, reparó en la camarera que lo había atendido, una maravillosa mujer de mediana edad, ojos vivaces y movimientos espectaculares. Al servirle la bebida, le dedicó una breve mirada acompañada de una sonrisa que lo dejó pasmado. Sin duda, aquella sílfide había reparado en él, y sus ojos juguetones le invitarían a seguirla una vez terminado su turno.
Tal y como estaba, acabado de salir de una relación sentimental tormentosa, el gesto de la camarera le hizo descubrir el amor que creyó que nunca más iba a experimentar, y se preparó para lo que sería sin duda una noche memorable.

viernes, 8 de agosto de 2008

Un reino próspero

El rey solía salir de paseo. Le gustaba caminar por una pequeña colina que se levantaba muy cercana a su castillo. Desde allí, podía observar casi todo su reino, que se extendía bajo sus pies y hasta donde le alcanzaba la vista. Después de muchos años practicándola, esta costumbre le producía gran satisfacción.

Aquella tarde, el rey hacía su habitual recorrido y se paró en lo más alto de la colina. Observó sus tierras y comenzó a pensar. A su izquierda se erigía el magnífico castillo que había heredado de su padre, una auténtica mole de aspecto señorial. A los pies de la fortaleza y bordeando la colina, una pequeña y tranquila aldea presentaba la pausada actividad de última hora de la tarde. El sabio monarca oteaba su dominio mientras reflexionaba. A cierta distancia del pueblo, discurría el pequeño río que atravesaba el país, alegre y brillante. Más allá, la luz del atardecer bañaba los campos fértiles, custodiados por antiguas casas rurales, y los exhuberantes bosques, que se alternaban hasta los confines del reino, únicamente interrumpidos por alguna que otra calzada de tierra y esporádicos asentamientos de tímida envergadura. Ante esta visión de paz y tranquilidad, el rey se sintió satisfecho, pero siguió cavilando reposadamente, estudiando el paisaje mientras la suave brisa le acariciaba la cara, a medida que el día se apagaba.

Entonces, después de mucho pensar, y cuando el sol regalaba ya sus últimos rayos, se dijo orgulloso:
- Aquí lo que falta es un centro comercial.