Esta semana volvió al trabajo de sus vacaciones un tío que no conocía. El primer día nos presentamos, de forma bastante amigable.
El segundo día, tuve nuevos diálogos con él. No para de moverse para arriba y para abajo por la oficina, y en una pasada me dijo:
- ¿Qué, con el blog? - siguió caminando sin pararse.
- Jejeje, pues sí... - para qué negarlo, me han pillado y tengo la tranquilidad del trabajo hecho.
Al cabo de un poco volvió a pasar. Cambié de ventana.
- No te escondas...
- No me escondo.
Es cierto, más que el hecho mismo de no estar currando, acostumbro a ocultar el blog por delicadeza, ya que pienso que tal vez, si los demás sí que están haciendo trabajo (aunque en estas fechas nadie va estresado), puedan sentirse ofendidos por mi ociosidad. Así pues, me preparo para rebatir tranquilamente las acusaciones de vago.
Pero en su defecto, el tío me pregunta que qué blog escribo. ¿Habrá sido todo en plan colega? ¿Realmente le interesa lo que pueda escribir? Le enseño la pantalla con el título del blog, se ríe discretamente y se va diciendo "Ay, estos ambientólogos, que arsagaderwf [inaudible]".
En un minuto lo vuelvo a tener aquí, con la misma expresión de antes (y que lleva siempre), ni seria ni divertida. Me plantifica unos papeles al lado.
- ¿Conoces esta ley?
- ¿La de residuos? Bueno, alguna cosa, pero no me la sé.
- Uy, pues si no te sabes la Ley de Residuos de memoria...
Cara de circunstancias mía.
- ¿Conoces esta modificación que han hecho ahora en julio? - dice secamente.
- Pues no, la verdad; bueno, ahora que me lo has dicho tú, ejejej.
Arquea las cejas:
- Pues...
- Bueno, la verdad es que este último cuatrimestre no he hecho nada de residuos, estaba acabando...
- Es que no es cuestión de estudios o no.
(Anotación: en este trabajo no necesito PARA NADA la Ley de Residuos.)
- Sí, pero es que aquí... - empiezo a decir.
- No, si ya sé el trabajo que tiene Eva [la mujer a la que sustituyo]... - me corta, con cara de menosprecio mal dismulada hacia la pobre mujer- Pero si trabajas en un sitio con residuos...
- Ya, pero es que estoy BUSCANDO trabajo.
Se va.
Debería haberlo sabido cuando el primer día se dio tanta prisa en hacer notar que era el jefe de Eva y no sé quién más, cuando pretende ser el importante de las conversaciones llevando la batuta y cortándolas de golpe y marchándose, o cuando no para de ir de un lado a otro como si estuviera muy atareado, y con esos andares resueltos tan característicos de su grupo de gente: es capullo integral.
Me lo confirmó la única compañera que tengo ahora mismo en el espacio donde estoy, y ahora ya sé a quién se referían las que ahora están de vacaciones, cuando hablaban con palabras nada agradables de uno que "ojalá no volviera".
Y mientras que el tío este me incomoda durante mi última semana aquí (estoy convencido de que los paseos son más para controlar y hacerse el importante y ocupado que por necesidad), con mis operarios en cambio he mantenido una relación la mar de buena. Son gente mucho más sencilla, que te explica sus historias y tiene una actitud sociable. Ayer, el último día que los ví, uno me repetía que yo era mejor que la jefa habitual, y el otro me daba sus datos porque le sabría mal perder el contacto conmigo. No es que estas últimas reacciones fueran necesarias para tener buena opinión de ellos, aunque inevitablemente me enorgullezca que piensen así de mí. Pero es que joder, qué diferencia.